El Artista
 
MARCELO VAZQUEZ AVILA
LAS PEQUEÑAS COSAS DE LA VIDA
 
 
Acerca del paralelismo entre el hombre y el vino
 
Acerca del paralelismo entre el hombre y el vino
El vino “nace”, “crece” y “muere” como cualquier otro ser vivo; como el Hombre. Durante su “crecimiento” experimenta una evolución que le hace llegar a su cota máxima de calidad y madurez, para luego decaer y degenerar hasta un punto en que se dice que ese vino está perdido.
Necesitan un tiempo para “crecer” y “desarrollarse” y para que aparezcan todas sus cualidades organolépticas. Necesita entonces tiempo para suavizarse. No es un objeto de exposición, aunque a muchos aficionados les encante enseñar a los amigos sus trofeos, sino un producto que más pronto o más tarde debería ser consumido, compartido. Y eso le da un encanto y una calidez especial.
Durante todo el día, nuestros sentidos están despiertos: miramos, escuchamos, tocamos, olemos y saboreamos. Nuestros órganos sensoriales registran los estímulos olfativos, auditivos, visuales, táctiles y gustativos de nuestro alrededor sin que seamos realmente conscientes de ello. Sin embargo, cuando catamos un vino, procuramos analizar y memorizar conscientemente el mayor número de sensaciones que el vino nos transmite para poder, de este modo, aumentar nuestro conocimiento y placer.
¡Salud!

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Cata Vega Sicilia (y 3)
Número 0
 
 
 
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